fbpx

Empoderamiento ciudadano y activismo digital

‹‹ Volver atrás

Empoderamiento ciudadano y activismo digital

Darle poder a quienes no lo tienen. Tal es la misión del activismo en todas sus vertientes. Tanto si hablamos de activismo social, ambiental o político, la idea que subyace es acercar al ciudadano de a pie a los entes capaces de atender sus demandas. No es un concepto nuevo. Desde el siglo XIX podemos rastrear movimientos que llamaban a la acción de protesta frente a las injusticias sociales.

En ocasiones, el activismo ha ido de la mano del arte y de la contracultura. El “mayo francés” es un claro ejemplo del siglo XX. Y, aunque muchos puedan pensar que son actos simbólicos que no llegan a resultados concretos, basta recordar el “movimiento provo” holandés. Una de sus primeras reivindicaciones fue la legalización del cannabis, pero también abogaron por el uso de la bicicleta a fin de reducir la contaminación en las ciudades. ¿Acaso hoy en día alguien puede dudar de sus logros?

Coordinar estas acciones requería de un considerable esfuerzo organizativo, mucho tiempo y gran dedicación. Además, su alcance era muy limitado. La llegada de internet revolucionó el poder del activismo y dio pie a lo que conocemos como activismo digital. La inmediatez con la que se comparten contenidos y la libertad de expresión en las redes sociales han dado un gran impulso a estos movimientos.

El acceso a estos medios ha permitido contactar con otras personas, intercambiar información y promover movimientos de protesta de forma rápida, sencilla y efectiva. Hecho que ha conseguido empoderar a los ciudadanos y hacerles ver su capacidad de influencia.

Son muchos los ejemplos que podríamos citar. La llamada “Marea Verde” de Irán, también conocida como “Despertar Persa”, tuvo en las redes sociales un gran aliado. Un acto de protesta pacífico que reclamaba valores democráticos y que finalmente no obtuvo el resultado esperado. Pero su protesta y su mensaje llegaron al mundo entero. El supuesto fraude electoral de 2009 se difundió por las redes sociales como la pólvora y mostró el camino del activismo digital.

[fluid-player video=”https://beeonemore.com/wp-content/uploads/2020/06/gracias.mp4″ vast_file=”https://www.moviesprofit.com/watch.xml?key=54759a875fc6e8d7e68fab1d87272831″ auto-play=”false” allow-download=”false” playback-speed-control=”true” responsive=”true”]

Otra caso emblemático fue la revolución egipcia. “La publicación del vídeo del asesinato del estudiante Khaled Said a manos de los cuerpos de seguridad del Estado fue, sin duda, lo que propició el nacimiento del movimiento.”

La página de Facebook “Todos somos Khaled Said” obtuvo 300 seguidores en apenas dos minutos, y alcanzó a cientos de miles de personas. Tal fue la presión de estas publicaciones que el presidente Mubarak ordenó el bloqueo de las señales de telefonía e Internet. Pero esto no hizo sino avivar la llama y animar a más ciudadanos a sumarse a las denuncias. Así, la protesta saltó de las redes a la calle, y se produjo una manifestación masiva en la plaza Tahrir. Dos semanas más tarde, y tras 30 años en el poder, el presidente Hosni Mubarak presentó su renuncia.

En España, el activismo digital alcanzó notoriedad con el “Movimiento 15-M” o movimiento de los indignados. Este movimiento acogía varias causas, todas referentes al descontento social, producto de la crisis económica y del hartazgo de la política tradicional. Las acampadas invadieron las calles de muchas ciudades españolas gracias a las plataformas digitales. Las redes sociales no solo impulsaron el movimiento 15-M, sino que terminaron identificándose con él. De esta forma, se ha terminado por considerar a los indignados como un paradigma del activismo digital.

Otra faceta de las plataformas sociales en el activismo digital se refiere a su facilidad para sumar adeptos y financiación para las causas. A través de diferentes mecanismos, sea por donaciones directas o por captación de usuarios, los soportes digitales permiten recabar recursos para sustentar estas iniciativas. BeeOneMore es un incipiente y vivo ejemplo de ello. Es tan simple como hacer clic en el proyecto social que deseas apoyar. Sin necesidad de consignar otros datos o hacer cualquier aporte, esa acción se traduce en dinero para sustentar la causa de tu elección.

Está en nuestras manos construir el futuro que deseamos. Y hacer clic puede ser el primer paso. Gracias al activismo digital, nuestras voces ya nunca podrán ser ignoradas.

Aún no hay ningún comentario
Aún no hay ningún comentario