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Los bancos de alimentos no deberían existir

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Los bancos de alimentos no deberían existir

Repartir alimentos a la gente que sufre pobreza alimentaria es una acción muy gratificante. Que esto suceda es, en cambio, toda una vergüenza para España, ya que delata la incapacidad total de un país rico para combatir la pobreza. Si la gestión de nuestros recursos fuese buena, los bancos de alimentos no serían necesarios.

Ayudas económicas tanto del propio Estado español como de la Unión Europea se destinan todos los años a combatir la pobreza alimentaria. La realidad es que esta pobreza, lejos de reducirse año tras año, tiende a ir en aumento. La razón es muy sencilla. Todo ese dinero se destina a cubrir las carencias del hoy, pero no a eliminar las carencias del mañana.

Luchar contra el hambre no es una realidad lejana, propia del tercer mundo. Es una realidad de lo más cercana. En España, una de cada diez personas sufre pobreza severa. Por ello, conservar y almacenar alimentos para repartirlos entre los más necesitados y cubrir sus necesidades humanas le valió al “Banco de Alimentos”  el “Premio Príncipe de Asturias de la Concordia” en el año 2012.

La Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) agrupa un total de 55 bancos de alimentos repartidos por España. Todos ellos se rigen por los mismos principios básicos. Gratuidad en la obtención y donación de alimentos, neutralidad en su distribución, profesionalidad en el tratamiento de los mismos, un reparto justo y total transparencia de su gestión. Unos principios más que suficientes para ganarse la confianza de la sociedad.

A pesar de que su trabajo es incuestionable, la solución a la pobreza alimentaria pasa por el Estado, el Estado de Bienestar. La agenda política debe incluir una mejor gestión de estas ayudas y asegurarse de implementar estrategias que no solo den solución al problema actual, sino que también se centren en reducir la pobreza en España. En definitiva, optimizar la gestión para que cada vez menos gente precise de la ayuda de estos bancos.  

Lo cierto es que visitar un banco de alimentos es todo un orgullo. Orgullo por el compromiso y dedicación de sus voluntarios. Los alimentos llegan a los afectados a través de las entidades asistenciales y de ayuda social registradas por las Administraciones. Un camino que asegura que la ayuda termine en manos de quien realmente la necesita.

Desde BeeOneMore queremos aprovechar esta buena gestión en el reparto de alimentos y lanzamos el «PROYECTO PILOTO: 1kg de arroz” con el que poder financiar el primer kilo de arroz a base de clics. Estamos convencidos de tener delante de nosotros la nueva fuente de financiación social del s.XXI: la tecnología – internet – publicidad – y un clic. Que podamos colaborar con un kilo de arroz o con 1000 sólo dependerá del número de usuarios implicados en el proyecto.

Tú decides.

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